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Desnutrición en los suelos

La Prensa, VIvir +, Domingo 30 de mayo de 2010.

Según fuentes de la ANAM, se calcula que durante los últimos cinco años la degradación de los suelos panameños aumentó en 5%. Los principales motivos de la degradación de las tierras es el mal uso que se les da y el crecimiento descontrolado de actividades como la ganadería.

 

 

 

 

La degradación del suelo es la pérdida de agua, materia orgánica y nutrientes que en él se encuentran.

En el caso de Panamá, en total, 20 mil 788 kilómetros cuadrados o 27% del territorio nacional están en la categoría de suelos degradados.

Según el Plan de Acción Nacional de la Lucha contra la sequía y desertificación, hay cuatro zonas críticas, es decir, están sujetas a procesos de sequía y degradación.

Por más increíble que parezca, Cerro Punta, en Chiriquí, es una de estas áreas, indica Israel Torres, coordinador de proyectos de inversión de la Unidad de cambio climático y desertificación de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam). Las otras tres áreas son: la sabana veragüense, el arco seco y la comarca Ngäbe Buglé.

Los más perjudicados

El problema de degradación de la tierra está íntimamente ligado al ser humano y en cualquier situación de vulnerabilidad los grupos con recursos más limitados son los más afectados.

En las cuatro zonas críticas de Panamá habitan más de medio millón de personas.

Ligia de Doens, ex ministra (2004-2009) de Asuntos Relacionados con la Conservación del Ambiente, lo señaló en la publicación Atlas de las tierras secas y degradadas de Panamá: “muchas de estas personas se encuentran en situaciones de pobreza o pobreza extrema, y se enfrentan a grandes restricciones biofísicas y económicas”.

Y es que, uno de los medios de subsistencia en el interior del país es el cultivo, por tanto, una de las principales fuentes de ingresos se ve afectada cuando los suelos comienzan a ser inservibles, “sobre todo en los terrenos de laderas, desprovistos de los más elementales sistemas de conservación de suelos caracterizados por el desarrollo de actividades de ganadería extensiva y un uso desordenado de la tierra”, agrega Doens.

Los culpables

Diversos factores intervienen o aceleran la degradación del suelo, y la mayoría de ellos no es natural.

En su publicación Rural Land Degradation in Australia (1995) los australianos Jeanette y Arthur Conacher apuntaron que “las amenazas naturales son excluidas habitualmente como causas de la degradación; sin embargo, las actividades humanas pueden afectar indirectamente fenómenos como inundaciones o incendios forestales”.

“El manejo inadecuado del suelo, la falta de visión y el avance urbano agravan la situación”, añade Torres.

Según datos de GEO Panamá 2009: “Estas áreas están sometidas a rigurosas exigencias de productividad (casi el 35% de la tierra tiene uso agropecuario) que supone abuso y mal uso de agroquímicos, prácticas insostenibles de labranza, el sobrepastoreo, la quema y tala”.

El caso de América Central

Estadísticas de la Convención de las Naciones Unidas Contra la Desertificación (Unccd), por sus siglas en inglés, indican que las zonas sub-húmedas, secas y semiáridas abarcan el 45% del territorio de la región. En total, 242 mil 699 kilómetros cuadrados, de los cuales 178 mil 11 han sufrido degradación grave y están en amenaza de desertificación.

Las causas, explica Jacob Acevedo de la Unccd, son las mismas de Panamá: debilidad de programas de desarrollo sostenible, falta de vigilancia para los territorios y limitaciones jurídicas respecto al uso de los recursos naturales. Para enfrentar estos problemas, precisa, una de las posibles soluciones es desarrollar métodos tradicionales de agroforestería y poner en marcha métodos de reforestación y restauración.


 

 

 

 

 
 

 

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